Bertha Reyna

Kisky

Semblanza:

El encanto por dibujar y pintar surge desde mis primeros trazos en mapas y plantas en primaria

Pues para mí era la oportunidad de lucirme.

Ya adolecente, compré mis primeros oleos y empecé a pintar de una manera autodidacta y ya cuando me sentí mas dueña de mi tiempo inicié mi maravillosa aventura de ir tomando clases de dibujo y pintura, modelado y escultura, hasta que me metí al Instituto Nacional de Bellas Artes que fue lo mejor que pude encontrar para mejorar mis  trabajos en ese tiempo.

Me familiaricé con las técnicas de con acuarela, carbón, lápiz plomo, pastel, óleo, acrílico, grabado, serigrafía, encausto y muchas otras, que van surgiendo.

Semblanza anecdótica

En mis primeros encuentros con dibujo y pintura que fue cuando empecé a completar mis trabajos, con mapas  o dibujos que nos pedían y me di cuenta de lo divertido que para mí resultaba, y posteriormente caigo en cuenta que no era la misma situación para todos.

Ya como a los quince años con mi domingo compré un óleo negro y un pincel, y en un pedazo de madera  del ropero me puse a copiar un perfil de un Cristo crucificado de Velásquez que venía  en el periódico, y lo fui disfrutando y para mí iba quedando muy bien,  fue como un momento mágico, en el que todo se fue dando como automático y conforme avanzaba todo iba saliendo perfecto, al final quedó un cuadro que hasta ahora lo tengo y me encanta, pues el Cristo mío está de frente, aunque lo copié o usé ese cuadro como inspiración mi cuadro es diferente.

Aunque siempre permaneció en mi esta predilección o inclinación, la fui retomando con mas fuerza conforme mi vida fue avanzando y en ella se fueron presentando momentos de aguda crisis y entonces lo que se me apetecía  era pintar, y lograba desconectarme del  problema, pues todo perdía importancia frente a mi actividad.

Todo esto culmina con que mi vida esta  muy ligada a mi pintura, pues es parte de mí porque vivir, pues ella le da un encanto a todo.    

Cuando empecé a ser dueña de mi tiempo, siempre tuvo gran importancia el que dediqué a ir tomando clases con maestros pintores y escultores, conforme aprendía algo nuevo, mi disfrute crecía, hasta que entre al Instituto Nacional de Bellas Artes y todo tomó más fuerza y formalidad y esto se convirtió en mi oficio en el que siempre hay que seguir aprendiendo, investigando y disfrutando.